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Mito de Heracles (Hércules)

Publicado: 13 de abril de 2011 en Lecturas para disfrutar

HERACLES[1] Y LOS DOCE TRABAJOS

Heracles es uno de los héroes más famosos y poderosos de la antigua Grecia. Fue considerado un semidios, puesto que era hijo del dios Zeus y una mortal, Alcmena. Zeus tomó la forma de Anfitrión (el marido legítimo de Alcmena) para poder poseerla y engendrar a Heracles.

Hera, la esposa de Zeus presa de los celos, hizo prometer a Zeus que el primer hijo descendiente de Perseo sería dotado con un poder descomunal con el que sobresaldría por encima del resto de los hombres. Alcmena, la madre de Heracles era descendiente de Perseo[2]. Para que Hércules no consiguiera tales poderes, Hera se desplazó hasta Micenas para visitar a Nicipe, quien también era descendiente de Perseo, provocándole el parto para que su hijo, Euristeo, fuese el primer descendiente de Perseo en nacer y se hiciese con los poderes prometidos por Zeus, en perjuicio de Heracles. Además de eso, Hera envió a la cuna del recién nacido Hércules, a un par de serpientes venenosas para que acabaran con su vida. Pero el futuro héroe, en lugar de asustarse, estranguló a las dos serpientes demostrando su ascendencia divina.

Debido al odio y los continuos ataques de Hera a Heracles, Zeus decidió protegerlo un poco y darle una estupenda educación en todos los ámbitos de la vida. Anfitrión le enseñó el arte de conducir el carro, Eurito le instruyó en el tiro al arco, Lino fue su maestro de canto y de lira.

Más tarde empezó a tener trabajos donde podía demostrar su valor. Se le asignó cuidar los rebaños de Anfitrión y fue cuando inició una serie de hazañas, como por ejemplo, matar al león de Citerón con sus manos. Un león que estaba causando estragos en su reino y en el del rey Tespio.

Hércules lucho contra el rey Ergino, de Orcómeno, quien estaba imponiendo un fuerte tributo al reino de Tebas. Como agradecimiento, Creonte, el rey de Tebas, ofreció a Heracles la mano de su hija Megara. Heracles y Megara se casaron y tuvieron hijos. Pero es cuando Hera, desesperada por lo bien que le estaban saliendo las cosas a Heracles, tejió el más cruel de todos sus planes. Mediante embrujos, Hera hizo creer a Heracles que sus hijos eran unos horribles monstruos que le atacaban durante la noche. Heracles, al verse atacado se defendió y mató a sus propios hijos. Automáticamente la fama de Heracles comenzó a disminuir, y este muy dolorido no sabía qué hacer para curar su consciencia por lo que decidió visitar al oráculo[3]. Éste le dijo que tenía que visitar Tirinto, donde el rey Euristeo le expondría la forma de expiar sus pecados. Euristeo le impuso a Hércules doce trabajos titánicos que eran imposibles de realizar. Si conseguía superarlos en un periodo de doce años, Heracles no solo pagaría sus culpas sino que dejaría de ser mortal para entrar en el mundo de los dioses.

Combate contra el león de Nemea

Esta terrible bestia, fruto de los amores entre Equidna y Tifón, aterrorizaba a los habitantes del valle de Nemea. Heracles fue en su búsqueda e intentó abatirlo primero con su arco, pero aunque sus disparos eran certeros, las flechas no conseguían penetrar la piel del león. Desistió del arco e intentó acabar con él usando una gran maza, pero la piel del león seguía siendo impenetrable. A punto de caer en la desesperación, Heracles decidió por último enfrentarse al león cuerpo a cuerpo, y consiguió matarlo estrangulándolo con sus propias manos. Cuando el fiero león estaba muerto, Heracles le arrancó la piel que nada podía atravesar y se vistió con ella aumentando así su invencibilidad.

Combate contra la hidra de Lerna

Este monstruo de nueve cabezas de serpientes venenosas había sido enviado por Hera para asolar la región de Lerna, cerca de Argos. La hidra era hija de Tifón y Equidna, y vivía en una caverna cerca del lago de Lerna. Tenía cuerpo de perro y nueve cabezas de serpientes venenosas, de las que solo una era inmortal. Además Heracles tenía que ir con cuidado de no entrar en contacto con la sangre de la hidra porque era venenosa y causaba la muerte instantánea.

El héroe empezó cortando una de las cabezas del horrible animal, pero inmediatamente después, del muñón nacieron dos nuevas cabezas que hicieron todavía más feroz al monstruo. Heracles tras una durísima lucha, consiguió cortar todas las cabezas de la hidra hasta que dio con la inmortal que resultó ser la del centro. Una vez derrotado el monstruo, Heracles quemó todas sus cabezas y la que era inmortal la enterró bajo una enorme roca que solo el podía levantar. Además mojó todas sus flechas en la sangre de la hidra convirtiéndolas en mortalmente venenosas. De nuevo vemos que tras matar a un monstruo, Heracles recoge sus poderes haciéndose él todavía más fuerte para su próximo reto.

Captura del jabalí de Erimanto

Heracles había recibido la orden de Euristeo de no dar muerte a este animal, considerado imposible de cazar y que vivía en Erimanto, una montaña de Arcadia. El héroe lo persiguió durante meses y meses. En las montañas, Heracles sobrevivió gracias a la hospitalidad del centauro Folo quien le dio cobijo, pero un día tras una gran discusión se inició una gran pelea en la que Heracles dio muerte a un elevado número de centauros.

Más tarde, Heracles encontró rastros del jabalí y tras muchísimo tiempo persiguiéndolo, consiguió atraparlo con una red. Cuando Euristeo creía que Hércules no regresaría de su misión, nuestro héroe se presentó ante él mostrándole el temible jabalí con vida. Euristeo al contemplar al gigantesco animal sintió tanto pavor que huyó corriendo y se escondió en el interior de un barril.

Captura de la sierva de Cerinia

Este animal era muy difícil de ver y se creía que era imposible de cazar, porque su velocidad era tanta que ni las flechas ni las lanzas podían alcanzarla. Heracles persiguió durante un año sin alcanzar a esta cierva mágica de cuernos de oro y patas de bronce. Pero finalmente, el héroe consiguió herirla con una de sus flechas, y cargándola sobre sus hombros, se la entregó con vida a Euristeo quien comenzaba a desesperarse al ver que Heracles cumplía todos sus trabajos por muy difíciles que fuesen.

Destruir los pájaros del río Estínfalo

Estos pájaros eran unas águilas inmensas con el pico y las garras de bronce, que se alimentaban de carne humana. Eran unos seres terroríficos que sembraban el caos entre los habitantes de las cercanías del lago Estínfalo situado en la Arcadia. En esta ocasión, Heracles recibió la ayuda de Atenea quien le ofreció unos címbalos[4] que asustaban a las malignas aves rapaces. Ayudado del presente otorgado por Atenea, Heracles logró abatir a las bestias con su arco y sus flechas.

Limpieza de los establos de Augias

Euristeo mandó a Heracles a que limpiara los gigantescos establos del rey Augias, de la Élide. La tarea era tan difícil, que el mismísimo Augias (creyendo que era imposible que Heracles lo consiguiera) le prometió que si lo conseguía le daría como recompensa una décima parte de su rebaño.

Esta fue una tarea realmente difícil, pero Heracles consiguió limpiar los establos desviando el lecho de los ríos Alfeo y Peneo de tal manera que en su nuevo curso cruzaran los establos. Tras haber cumplido su trabajo, Heracles fue a reclamar su recompensa, pero Augias se negó a dársela. Heracles mató a Augias y a todos sus hijos, excepto a Fileo que había tenido la valentía de ponerse en contra de su padre para testimoniar a favor de Heracles.

Capturar al toro de Creta

El rey Minos, de Creta, tenía que sacrificar un toro blanco para Poseidón, pero el animal era de tanta belleza que el rey se negó a hacerlo. Poseidón decidió vengarse y dotó al animal de una fuerza descomunal y de una rabia aún mayor. El animal comenzó a sembrar la destrucción en las cosechas de toda la isla y la población estaba empezando a pasar hambre. Euristeo mandó a Heracles a dar caza al toro, pero le dijo que para darle por bueno el trabajo tenía que traerle al toro vivo.

Heracles capturó al magnífico ejemplar por los cuernos y consiguió domarlo llevándolo ante Euristeo sin ningún problema. Una vez en Grecia, el animal fue liberado y finalmente Teseo[5] lo capturó en la puertas de maratón.

Capturar a la yeguas de Diómedes en Tracia

Diómedes, el rey de los Bistones, poseía las que eran conocidas como las mejores yeguas del mundo. A fin de que fueran las mejores, Diómedes alimentaba a sus yeguas con carne humana con lo que se dice que alcanzaron una fuerza y una rapidez increíbles. Heracles recibió el encargo de apoderarse de las yeguas de Diómedes. Para este trabajo, fue ayudado por su compañero Abdero. EL combate fue muy violento. Durante su transcurso, Abdero perdió la vida y fue devorado por las yeguas.

Finalmente, Heracles consiguió capturar a las yeguas y enfadado por la aberrante práctica que Diómedes llevaba a cabo a la hora de alimentar a sus yeguas, se lo sirvió de cena y murió devorado por sus propias yeguas. Finalmente, Heracles entregó estos caballos carnívoros a Euristeo, y más tarde los liberó en el monte Olimpo donde fueron devorados por los animales salvajes.

Conseguir el cinturón de la reina de las amazonas

Las amazonas pertenecían a una raza fabulosa de guerreras que vivían en el Cáucaso y en Asia Menor. Gobernadas por una reina, las amazonas sólo aceptaban la presencia de hombres una vez al año a fin de perpetuar la raza y se dice que mataban a los recién nacidos varones. Las amazonas, montadas a caballo y cubiertas con armaduras y cascos, recorrían los territorios del Asia menor y vivían del saqueo. Con el fin de facilitar sus movimientos en el combate, estas magníficas arqueras se amputaban o quemaban el seno derecho. Numerosos héroes lucharon contra estas mujeres. Admeto, hija de Euristeo, encargó a Heracles que fuera a robar a la reina de las amazonas, Hipólita, el cinturón mágico que Ares le había regalado. Tras ser bien recibido por Hipólita, Heracles consiguió encandilarla hasta que Hipólita iba a darle el cinturón sin combatir. Pero en ese momento Hera, transformada en amazona, recorrió toda el Asia Menor proclamando que Heracles quería raptar a la reina de las amazonas. Tras saber la noticia, todas las amazonas se alzaron en armas y atacaron a Heracles. La batalla fue bestial y durante su transcurso Heracles tuvo que matar a Hipólita para robarle su cinturón. A su regreso, Heracles hizo una parada en Troya, para salvar a Hesíone (hija del rey troyano Laomedonte)  de un monstruo marino que estaba a punto de devorarla. Pero tras hacerlo, Heracles no recibió la recompensa de dos caballos troyanos que le habían prometido con lo que juró vengarse.

Captura de los bueyes de Gerión

Gerión era un monstruo gigantesco que poseía tres cabezas y tres cuerpos, era hijo de Criasor y de Calirroe. Vivía en su reino en la isla de Eritia, situado cerca del estrecho de Gibraltar. Gerión poseía unos bueyes magníficos cuya guarda confió al pastor Euritón y a Ortro, un perro de gran ferocidad que tenía dos cabezas. Heracles recibió el encargo de apoderarse de los bueyes de Gerión con lo que partió en expedición hacia su isla franqueando el estrecho de Gibraltar, donde levantó sus columnas para dejar huella de su paso. Heracles, desembarcó en la isla de Gerión, estranguló al pastor y al perro y mató a golpes al propio Gerión. A continuación se apoderó de los bueyes y puso rumbo a casa donde entregó los bueyes a Euristeo. Éste sacrificó el magnífico rebaño en honor a Hera.

Las manzanas de oro de las Hespérides

Las Hespérides eran tres: Egle, Eritia y Hesperaretusa. Estas bellas jóvenes eran las encargadas de vigilar los jardines encantados donde maduraban las manzanas de oro, que fueron regaladas por Gea a Hera con motivo de su matrimonio con Zeus. Para ayudarlas en la protección del jardín, las hespérides contaban con un temible dragón. Heracles fue enviado a recoger esas manzanas. La ruta hacía esos jardines hacían que Hércules pasara junto a los dominios del gigante Atlas. Atlas era el encargado de sostener el peso del mundo. Tenía el mundo a sus espaldas. Heracles convenció a Atlas de que fuera a buscar las manzanas mientras él le sostenía el mundo. Atlas consiguió hacerse con las manzanas, pero cuando regreso se negó a volver a tomar su carga. Finalmente Heracles consiguió engañarle con una treta muy astuta y pudo escapar con las manzanas dejando a Atlas en su lugar de castigo. Las frutas fueron consagradas de nuevo a Hera y devueltas al jardín.

Captura del can Cerbero

Cerbero era un perro de tres cabezas y con una serpiente en lugar de cola. Guardaba la puerta del Hades (el mundo de los muertos griego) y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar.

Esta fue la última y más peligrosa misión de Heracles. El héroe, ayudado por Hermes y Atenea, descendió al reino de las sombras, del que ningún mortal jamás había regresado. Heracles aprovechó este viaje para liberar a Teseo, que estaba inmovilizado durante largos años en la silla del olvido. Posteriormente, tras un fiero combate consiguió hacerse con Cerbero y lo llevó a Argólida ante la presencia de Euristeo. Tras ver a la horrible bestia, Euristeo quedó petrificado de terror y ordenó a Heracles que lo devolviera de inmediato al inframundo.

Habiendo terminado los doce trabajos, Heracles pudo retornar a casa y entregó a su primera esposa a Iolao. A continuación, ganó un concurso de tiro al arco, en el que se enfrentó al rey Éurito, pero no recibió a cambio a Lole, la hija del rey que le había sido prometida si salía victorioso del concurso. Ciego de ira, Heracles mató a Ífito, hijo del rey. Para purificarse del crimen, sirvió como esclavo en la corte de Onfalia, reina de Lidia, quien humilló al héroe obligándolo a hilar lana a sus pies. Sin embargo, también se cuenta que Heracles pudo contar con ciertas libertades que le permitieron llevar a cabo importantes aventuras: participó en la cacería del jabalí Calidón y en la expedición de los argonautas[6].

Una vez libre del yugo de Onfalia, Heracles partió rumbo a Troya, donde mató a Laomedonte, como había jurado anteriormente. A continuación prestó su ayuda a los dioses del Olimpo en su lucha contra los titanes; luchó contra Neleo; y organizó una expedición contra Esparta, donde reinaba Hipoconte.

Después se dirigió a Calidón, donde se casó con Deyanira, no sin antes haberse visto obligado a luchar contra uno de los pretendientes de la joven, el dios-río Aqueloo. Sin embargo, al matar involuntariamente a Éunomo, uno de los sirvientes de su suegro Eneo, tuvo que exiliarse de nuevo. Esta vez lo hizo acompañado por Deyanira. Durante el viaje, el centauro Neso intentó violar a la joven y Heracles lo hirió de muerte con sus flechas. Al morir, Neso ofreció a la esposa del héroe una poción envenenada. Heracles se instaló en Traquis y allí pudo por fin llevar a cabo su última venganza: matar al rey Éurito y a todos sus hijos, y por fin apoderarse de su hija Lole. Deyanira, al conocer estas noticias, impregnó la túnica de Heracles con la poción, creyendo tal y como se lo había asegurado Neso, que si su marido se la ponía reviviría su amor para siempre. Sin embargo, al contacto con su cuerpo, la túnica quemó la piel de Heracles. Deyanira horrorizada, se ahorcó.

Hilo, el primogénito de Heracles, recibió las últimas voluntades de su padre, quien se hizo quemar en una pira situada en la cumbre del monte Eta. Zeus se apoderó de su cuerpo y lo transportó al Olimpo, donde otorgó al héroe la fama y la inmortalidad.

(Texto adaptado y corregido de: http://www.pobladores.com/channels/arte_y_literatura/Historia_y_mitos/area/10/subarea/1)


[1] Heracles es el nombre que los griegos le dieron a este héroe en su mitología. En la mitología romana, su nombre pasó como Hércules. En el texto se usa indistintamente un nombre, como el otro.

[2] Perseo: héroe griego, hijo del dios Zeus y la princesa de Argos, Dánae. Para más información, consultar http://es.wikipedia.org/wiki/Perseo

[3] Oráculo: era un sacerdote o sacerdotisa consagrado a un dios, que se encargaba de transmitir las respuestas de los dioses a los hombres.

[4] Címbalo: instrumento musical muy parecido o casi idéntico a los platillos, que usaban los griegos y romanos en algunas de sus ceremonias religiosas.

[5] Teseo: hijo del rey Egeo de Atenas, mató al Minotauro (bestia con cuerpo humano y cabeza de toro) y liberó a su pueblo del castigo impuesto por el rey Minos de Creta, que consistía en enviar cada año a siete jóvenes y siete doncellas, para ser devoradas por el Minotauro.

[6] Argonauta: cada uno de los héroes griegos que, según la mitología, fueron a Colcos en la nave Argos a la conquista del vellocino de oro.